29 de Noviembre, 2005


Mitos y leyendas de la industria musical (y XXVI): la piratería mató a Madrid Rock

Excelente artículo de David Bravo... y muy ilustrativo sobre las múltiples mentiras que nos cuelan diariamente.

¿Dónde están los ciudadanos?

Cuando yo estudiaba BUP se podía elegir entre la asignatura de Religión y la de Ética.

El primer año, opté por Religión (opté entre comillas, porque no sé si era siquiera consciente de tener otra opción). La asignatura era impartida por una monja de paisano, "Concilio Vaticano II Style", que intentaba adaptar a aquellos años 80 el mensaje del Evangelio.

Fue agradable, porque la señora era una persona muy agradable. Acabé el año no sabiendo muy bien a qué habíamos dedicado aquella hora semanal durante todo el curso, ni entendiendo muy qué era toda esa cosa esotérica que nos contaba, pero el adolescente de 14 años que era entonces apreció la mejora sobre las experiencias anteriores con la misma materia. ¡Qué eufemísticamente me he referido al aprendizaje memorístico del Catecismo! ("¿Por qué Jesús te ama?. Jesús te ama porque...").

Aprendida y aburrida la lección, al año siguiente me matriculé en Etica y así hasta finalizar COU. El cambio no fue pequeño y no sé muy cómo resumirlo. Unos profesores rojos-rojos, , mayo del 68 total... y en general bastante frikis, pero que nos empezaron a plantear y nos hicieron pensar y debatir sobre temas "tan candentes" como: la droga, la violencia política, los valores constitucionales, los distintos modelos económicos y sociales y un largo etcétera de temas, que tres años de Ética dieron para mucho.

Estos señores nos plantearon cuestiones que estaban ahí, delante de nosotros. En el Bilbao de los años 80 había mucha droga en la calle, y terrorismo, la democracia acababa de llegar hasta nosotros y aún teníamos que aprender el significado de conceptos como libertad (todas las libertades de...), igualdad, derechos civiles y políticos...

Luego fue la Universidad. Como elegí la carrera de Derecho, tuve la ocasión de estudiar Derecho Político o Constitucional: teoría general del derecho político (principios básicos), derecho político comparado (de otros países) y derecho constitucional español (o sea nuestra Constitución). Y más adelante fue el Derecho Administrativo y el Derecho Autonómico Vasco.

Y después de este periplo, reabierto el debate sobre qué deben estudiar nuestros niños para formarse, pero para formarse como seres políticos y morales, como ciudadanos y como partícipes en la sociedad, no como técnicos (astronautas o fontaneros), he elaborado una opinión propia.

No coincido con el anterior Gobierno del Partido Popular, en el que el menú (sorprendente) educativo se componía de Religión o Historia de las religiones.

Tampoco coincido con el señor Ramírez, director de El Mundo, al que he escuchado hoy en la COPE calificar de esotérica a una nueva asignatura denominada "Iniciación a la Ciudadanía" que debe ser parte de la propuesta de Ley Orgánica de Educación, actualmente en debate.

Y no coincido, porque entiendo que una sociedad democrática puede estar -o no- compuesta por creyentes y/o por ateos, por budistas y/o cristianos, por rojos y/o conservadores... y los porcentajes entre uno y otro pueden variar mucho, incluso carecer de algún grupo, y seguiremos viviendo en democracia.

Pero los que no pueden faltar en una democracia, y en la nuestra creo que faltan y por faltan de educación, son ciudadanos. Es decir, personas con la formación, el conocimiento y la voluntad necesarias para formar parte activa de la vida pública. Ya sé que me estoy poniendo muy griego, y que los griegos era media docena -y con los esclavos haciendo el trabajo feo- y nosotros millones y el mundo ahora mucho más complicado.

Una República, aunque sea una Monarquía, no puede permitirse -si no desea ser pervertida por los poderosos o arruinada por los estultos- es que sus ciudadanos no conozcan los principios que rigen la vida política y el origen e historia de esos principios, y que no tengan los rudimentos básicos para poder decidir sobre su destino, controlar a quienes les rigen y participar en mayor o menor medida en la vida pública.

Eso que el señor Ramírez considera esotérico, que es nada menos que formar a los jóvenes ciudadanos en los valores y normas constitucionales como marco mínimo de convivencia en una nación determinada, me parece a mí algo simplemente fundamental.

Y luego a partir de aquí, sea Ud. cristiano, protestante, musulmán, ortodoxo, o ateo perdido... Pero primero conozca -y aprenda a respetar y/o a criticar- el actual mínimo de consenso sobre derechos, obligaciones y forma de vida que es el texto político fundamental de una nación.

Y este aprendizaje hagámoslo en la escuela y obligatorio; y "el otro", es decir, la Religión y sus historias, digo su Historia, que se la enseñen en casa los padres a sus hijos si es su deseo, o si es en la escuela, como otra actividad extraescolar más, pues a la vida pública, insisto, la religión y la longitud de pelo de sus ciudadanos no le interesa... salvo que deseemos una república de nuevos fundamentalistas de uno o de otro color.

Quizá así, consigamos una nación de ciudadanos, y no de borregos que se acercan a votar cada cierto tiempo y que son motivados a ello con engaños y argumentos de tercera por los políticos y los medios de comunicación.

Esto da para otro comentario, pero otro día.